20 octubre 2010

Cuestión de jeraquías

-Lo que me preocupa es la ocupación del espacio público, -dijo una persona que veo con más frecuencia que la que quisiera, cuando nos anoticiamos de lo de hoy.
Es increíble que sea una respuesta posible, porque -sin ninguna pretensión de jactancia humanista- ese pensamiento podía extenderse hacia la temeraria afirmación de que hasta esa muerte podía haber estado justificada. Si bien es cierto que en este caso la muerte probablemente no haya sido producida por la policía -aunque si la policía hubiera intervenido seguramente no habría pasado lo que pasó- el argumento es funcional a un pensamiento peligroso, que en los ochenta se llamaba la "teoría de los dos demonios" según la cual las fuerzas armadas (demonio 2) respondieron con violencia a la violencia de la guerrilla (demonio 1) frente a la consternación de la sociedad que fue una simple víctima. Esa teoría -gracias en parte a la potencia de las organizaciones de derechos humanos- ha sido afortunadamente superada, y sin embargo, como la vida misma, vuelve corregida, que es lo mismo que decir que la historia se repite una vez como tragedia y otra como farsa.
Si de los acontecimientos de hoy terminamos discutiendo más la cuestión "de fondo" de la ocupación del espacio público (cuando estos discursos se hacen fundamentalistas es cuando hay que escribir con mayúsculas CIUDADANO, INSTITUCIONALIZACIÓN, LO PÚBLICO, y eso importa más que los pobres, que ni siquiera entenderían todo esto) que la muerte de un pibe (¡"aunque"! hubiera sido del P.O, léase, se lo anduviera buscando) tenemos -como mínimo- cierto problemita con la jerarquización de los temas, por no decir mala leche.
Lo de hoy pudo haber sido infortunado si bien no fue un accidente, pudo haber sido extraordinario aunque siempre haya muertos en las calles argentinas, pudo haberse evitado si no se hubiera permitido que pase. Lo cierto es que pasó, habrá que no dejarlo impune y echará luz sobre lo que hoy es el sindicalismo mafioso en nuestro país (y de paso cañazo, lo que es la izquierda, aunque con una muerte en el medio no se pueda hablar tan plácidamente), pero habrá que prestar atención a cuál es el tema que discutimos a partir de esto.
Si discutimos el rol de la burocracia sindical, la persistencia de la flexibilización laboral, la situación de fragilidad de ciertos sectores sociales.
Si discutimos el rol de la izquierda, su lectura de la realidad, o la posibilidad de política con pretensiones emancipatorias en esta época.
Si discutimos sobre los modelos económicos, de cómo intentar disminuir los niveles de exclusión social.
Si discutimos sobre el rol de la policía, sobre el derecho a la protesta, sobre los más débiles del sistema.
O si pensamos en la ocupación del espacio público.
Y después me dicen que la lucha de clases no existe.

4 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

No sé que ha pasado, pero supongo que habrá que hablar de lo esencial, de lo sucedido y sus por qués. Y dejar a un lado el dónde y sus por qués.

Laura dijo...

Se murió un pibe, lo mataron, Eso es lo importante.
Patotas sindicales, policías, sus compañeros en disputa por el espacio, centrales obreraras que se pasan facturas, izquierdas y derechas que carroñean. Asco.
En otro aspecto, más abstracto, impúdico en este momento tal vez, la discusión por el espacio público: ¿cómo se podría ocupar el espacio público si es público? Se usa, se transita, se disfruta o se sufre, se pelea, porque es de todos.

mujerdeole dijo...

Ya lo dijo Laura, mataro a n pibe, un pibe de 23 años. Ese es "el" tema.
Y luego los análisis pueden hablar de todos los interrogantes que enuncias, pueden plantearse todos y cada uno, y siempre llegaremos a que la lucha de clases no sólo existe sino que sigue siendo el conflicto que atraviesa nuestras sociedades. Fijate que el problema en verdad no es la ocupación del espacio público sino quién lo ocupa.

Abrazo

Gra dijo...

Cierto, a todas.
Quizás la cuestión esté en no dejar pasar, dar discusiones, tratar de entender y analizar... porque no hay dioses o demonios, hay intereses, conflictos. Hay muy poca gente que la pasa bien y mucha -mucha mucha mucha- que la pasa mal y hay gente responsable de esto en todos lados. Muchos. Se escucha que el límite es la muerte. Yo también digo, pero no sólo esta. La muerte de todos los días, del hambre, del gatillo fácil, de enfermedades que no deberían matar. La muerte "natural" de este capitalismo de mierda, hay que combatir. En relación a ésta muerte, acaban de matar a un pibe, como dicen, y hasta ahora todos se hacen los boludos. Cuánto nos falta.