24 abril 2012

Y los vamos perdiendo,
quizás porque abominamos la posibilidad de vernos a través de ellos transcurrir inexorablemente, 
o porque se nos presentan como piezas de un museo vital, nuestro pasado. Estáticos, odiosos, desafiantes.
O porque, como todo, esto también se gasta.  
O porque, a veces pasa, irrumpen otros gustos, otros deseos, otras expectativas.

El amigo, un blog, algún amor, estas palabras.

¡Comunistas!

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Fragmento de "Humor dulce hogar", 1986